lunes, 8 de febrero de 2010

2 al 5 de Febrero - Trujillo y Lima, Perú



Luego de los trámites en frontera y de una serie de conexiones entre ciudades, llegamos a Trujillo el 2 de Febrero cerca de las ocho de la noche. Nuestra parada allí nunca fue planificada y respondió más bien a la necesidad de acortar el viaje a Lima y principalmente, a disfrutar nuestro último día de playa.

Por recomendación de Manuel, un muchacho que conocimos en Otavalo y que compartimos la excursión a la selva en Puyo, llegamos a casa de Abraham, también por CS. Allí, por sorpresa, nos encontramos que Justin, un joven de California que habíamos conocido en Pasto, y que se estaba alojando en la misma casa en donde pararíamos nosotros.

Como dije, el objetivo era la playa así que al otro día nos fuimos a la playa de Huanchacho. No era muy linda, la tierra dejaba su marca en nuestros pies y el mar estaba con bastantes piedras que hacían dificultosas las pisadas y hacían perder el equilibrio al momento de meterse. Estuvimos en la playa aproximadamente cuatro horas con Nico y Justin, caminando, refrescándonos y tomando sol. Así terminamos, bastante quemados!

Más por la tarde, ya con la compañía de Abraham, caminamos por el centro de Trujillo y la plaza de armas, observando cómo las casas que rodean la plaza mantienen la fachada colonial a pesar de albergar diversos locales comerciales.

Sin más tiempo disponible y apretados por el calendario para llegar a tiempo a Lima, salimos a las 23hs rumbo a la capital peruana, donde disfrutaríamos nuestros últimos dos días de viaje. Así, llegamos a Lima a las seis de la mañana, con los primeros síntomas de un tránsito que con el pasar de las horas se transformaría en un caos total. Sin mucho por hacer y para no molestar tan tempranamente a nuestro Couch en Lima, Edison, pasamos las horas navegando por Internet y realizando algunas compras.

Más tarde, con indicaciones precisas, llegamos a casa de Edison nuestro último hogar del viaje. Desde un primer momento, Edison estuvo a nuestra disposición para mostrarnos su ciudad desinteresadamente y con la única intención de hacernos sentir como en su casa y que disfrutáramos mucho el final de este viaje inolvidable. Luego de acomodarnos, ducharnos y acomodar un poco las mochilas, salimos por la tarde a recorrer la peatonal, la plaza de armas y lo que se llevó todos los laureles, el Circuito Mágico del Agua.

Es increíble desde cualquier punto de vista. Con sólo pensar que la entrada cuesta cuatro soles, la primera impresión es que el parque no valdrá mucho la pena. Sin embargo, es el parque de aguas danzantes más grande del mundo. Fuentes de todo tipo se observan a lo largo de los caminos que guían de un lado a otro. Alguna más elegante que otra, con diversos tamaños y colores, los chorros de agua se mueven al compás de la música, sea cual sea el ritmo que se les imponga: La camisa negra (Juanes), Waterloo (ABBA), We will rock you (Queen), Himno a la Alegría, entre otras. Eso no es todo; el show de rayos láser combinados con las aguas danzantes dan el toque final a una presentación que ameritaba ser vista cuidadosamente cada minuto y sin pestañar porque no dejaba de sorprendernos.

Por último, y ya en nuestro último día de viaje, recorrimos el Barrio Chino, Miraflores y Barranco, en donde degustamos Pisco Sour en algunos puestos que festejaban la Fiesta del Pisco Sour que comenzaba a desarrollarse ese fin de semana. Eso fue lo último que visitamos antes de volver a casa de Edison, terminar de armar las mochilas y tomar el vuelo de regreso a Argentina.

Fueron cuarenta y cuatro días de viaje por Colombia, Ecuador y Perú, conociendo las ciudades de Cartagena de Indias, Santa Marta, Bucaramanga, Bogotá, Manizales, Armenia, Cali, Pasto, Ipiales, Otavalo, Quito, Baños, Puyo, Manta, Puerto López, Montañita, Salinas, Guayaquil, Trujillo y Lima. Es cierto que quien mucho abarca, poco aprieta, pero quizás si hubiéramos visitado más tiempo por ciudad, nos hubiéramos perdido de conocer otras, por eso, tratamos de distribuir los días conociendo algunos lugares, resignando de otros. Quedan miles de fotos, anécdotas y recuerdos en la memoria y por sobre todas las cosas, amistades.

Es momento de despertar de este sueño y volver a la realidad. Un sueño que tiene nombre propio y poco a poco, año tras año va completando sus capítulos. Con diferentes paisajes, diferentes historias y diferentes protagonistas, es el sueño de recorrer Latinoamérica, esta tierra que con todos los defectos que uno le puede encontrar está siempre dispuesta a recibir viajeros de todas partes del mundo, sin distinción de raza ni color.

Antes de finalizar, un inmenso agradecimiento a Nico, mi compañero de viaje, y a su familia. En primer lugar, porque me recibieron en Jesús María durante los días previos y posteriores a los vuelos del avión, brindándome su casa con toda hospitalidad y haciéndome sentir bienvenido desde el 21 de Diciembre que llegué a su casa. En segundo lugar, porque si no fuera por Nico, no sé si este viaje lo hubiera realizado, simplemente por no querer viajar solo. Le agradezco haberse animado a viajar con un desconocido. Le agradezco por las eternas charlas por MSN coordinando fechas, lugares e información de todo tipo al momento de organizar el viaje. Por aguantar esos días de incertidumbre cuando corría riesgo mi viaje. Por soportar casi cincuenta días de convivencia con mis incomodidades, mis quejas, mis malos humores y mis enojos. Por aceptarme como "economista" del viaje, que controlaba los gastos para no pasarnos y llegar bien con el presupuesto al final del viaje. Por hacerme adicto al café, y principalmente, porque es una persona con un corazón enorme y fue un gran gusto haberlo conocido. Por todo esto, mis mejores deseos para todos ellos y estoy segurísimo que esto no termina acá, sino que, como dice la canción, "nunca hay un adiós total, siempre es un "nos volveremos a ver", en algún lugar del tiempo". "No hay olvido cuando existe la amistad y el respeto". Está claro, es el comienzo de una gran amistad entre todos nosotros.

Un brindis: Salud y Bienvenidos a Argentina!

sábado, 6 de febrero de 2010

29 de Enero al 1 de Febrero - Guayaquil



Luego de una semana de sol, playa y mar, por la tarde del viernes 29 de Enero volvimos a Guayaquil para conocer la ciudad. Nuevamente, nos alojamos en casa de Geovanny, a través de CS, quien se encargó de mostrarnos los mejores lugares de su ciudad durante el último fin de semana de Enero. Javi fue quizás el primer CS que contactamos mientras organizamos nuestro viaje y que con paciencia supo entender nuestro entusiasmo por realizar este viaje. Él se mostró diferente de lo que pensábamos cuando lo conocimos vía MSN mucho tiempo antes. Fanático confieso del mate y el responsable de la idea de entregar mates como souvenir a nuestros CS, fue perdiendo esa timidez que le asoma y entrando en confianza con nosotros hasta el punto de llamarnos cariñosamente "che pelotudo" u otras formas comunes por Argentina, y terminó convirtiéndose en todo un personaje. Simplemente, una gran persona.

Guayaquil es la ciudad más grande de Ecuador, la que combina urbanización y naturaleza con armonía y elegancia, en donde se encuentran lindas avenidas y grandes parques. Lo primero en visitar allí fue el Malecón 2000, una larga y moderna pasarela al costado del río Guayas. Caminando a lo largo del malecón, se llega a la intersección con la calle 9 de Octubre, en donde se encuentra el monumento que conmemora el encuentro entre Bolívar y San Martín.

Siguiendo nuestra visita por el centro de la ciudad, fue el turno de visitar el parque de las Iguanas. Todas sueltas trepando árboles, caminando por los senderos o bien recostadas sobre el césped, se muestran las iguanas y se dejan tocar sin problema estos animales exóticos de varios tamaños que, a pesar de los carteles que prohíben alimentarlos, la gente se acerca y da comida.

A continuación, previo paso por la catedral, visitamos la feria de artesanos y la Bahía, donde miles de puestos se levantan para ofrecer vestimentas, artículos de electrónica, películas, zapatos, etc., y que, regateo mediante, aprovechamos para comprar algunos recuerdos para la familia. La última visita que hicimos en el día con el tour que Javi improvisaba para nosotros, fue a observar algunas tortugas galápagos, que alcanzan a vivir cerca de trescientos años y que si se las espera con paciencia, se las puede observar moviendo tranquilamente ese enorme cuerpo.

Por la noche, el maestro pizzero Nicolás, deleitó a la familia de Javi y preparó riquísimas pizzas para todos.

El día Domingo estaba reservado para visitar el Parque Histórico de Guayaquil, junto con otros CouchSurfers de Guayaquil. Pagando U$S 4 la entrada, podía visitarse un zoológico con diversos tipos de animales y plantas: manglares, bananos, plantas de café y cacao, lobos, nutrias, monos, patos, gallinas, gallos y mucho más. También, visitamos una réplica del Malecón 1900 con casas idénticas a las de aquella época, reconstruidas con los materiales auténticos y en la sección de tradicionales, disfrutamos de una payada muy entretenida y también de una obra de teatro que recordaba los momentos del boom cacaotero en Ecuador.

Si bien ese día era el que teníamos pensado dejar Guayaquil, lo postergamos para el lunes 1 de Febrero a la noche. Durante ese día, paseamos con Nico por el centro mientras Javi estaba en su horario de trabajo. Lo novedoso de ese día es que fuimos a ver "Una noche en el museo II", en el cine IMAX, con pantalla súper gigante, con una sala de cine en forma de cápsula y en donde se crea una sensación de ser parte de la película.

Así fue nuestro último día en Ecuador, un país increíble y hermoso, en donde en cada lugar, más allá de la intervención del hombre, la naturaleza ocupa el primer plano y se deja disfrutar tal cual es. Por último, como se lo merecen, agradezco a Abraham, nuestro CS en Salinas, y a Geovanny y toda su familia. Ellos formaron parte de nuestro recorrido por su país y dejaron un recuerdo imborrable, porque de una u otra forma, aportaron su granito de arena para contagiar con su alegría y su estilo nuestro viaje.