Si el clima venía cambiando a medida que avanzábamos hacia el sur de Colombia, en la mañana del 7 de Enero el frío ya se hizo sentir en serio. Esta vez, con las bolsas de dormir al alcance de la mano, no tuvimos mayores problemas para enfrentarlo durante el viaje.
Llegamos a Bogotá alrededor de las ocho de la mañana tras casi ocho horas de viaje desde Bucaramanga. Lo primero que hicimos fue tomar un bus hasta la casa de nuestro CS en el distrito capital, en un barrio muy lindo, moderno y por sobre todas las cosas, comercial.
Bogotà se presentó como la típica ciudad capital. Con casi nueve millones de habitantes, el tránsito es denso y más aún en los lugares donde se están realizando obras viales, los vendedores ambulantes abundan y están "a la orden" y la gente colma las calles yendo y viniendo de un lado a otro, como si el entorno no interesara.
No mucho tardamos en acomodar nuestro equipaje en la casa y salir a recorrer. Lo primero que conocimos fue el centro histórico, el barrio La Candelaria con todos sus museos y los principales edificios de la ciudad. Para más detalles, visitamos la Casa de la Moneda dependiente del Banco de la República, con elementos antiquísimos que datan de los comienzos del comercio y la acuñación de monedas en Colombia. Entre otros, también visitamos el Museo de Arrte, donde se exponen trabajos de Monet, Matisse y Picasso, entre otros, y fundamentalmente las obras de Fernando Botero, quien pinta animales y personas gordas, como por ejemplo la Monalisa gorda!!!
Más tarde, la oficina de Turismo organizó una caminata guiada gratuita en la cual tuvimos la suerte de entrar al Capitolio Nacional, hasta el Salón Elíptico, donde se debaten y sancionan las leyes en Colombia. También conocimos por fuerta la residencia presidencial, el Ministerio de Hacienda y varios lugares que rodean la plaza principal, la Plaza Bolívar.
Por último, ya de vuelta en casa y luego de cenar, una amiga de Carlos, nuestro CS, nos llevó a recorrer en auto la ciudad. Un lugar muy lindo fue La Calera, un cerro desde donde se observa toda la ciudad iluminada y gran cantidad de aviones que aterrizan y despegan a cada momento, común en una ciudad capital.
A pocos kilómetros de Bogotá se encuentra la catedral de sal subterránea Zipaquirá. Para llegar hay que tomar el Transmilenio hasta la última parada: Portal Norte. Desde allí hay que tomar un bus hasta el pueblo, por unos 3500 COP. Ya refiriendo a la catedral, la entrada cuesta 17000 COP e incluye un video 3D al final de la visita guiada. La Catedral que ahora se visita es una reconstrucción dado que la original fue cerrada en 1992 por tener problemas estructurales en la construcción. Obviamente, ese detalle entre todo lo que comentó el guía, hizo perder un poco el encanto de estar en lo que, según comentó el guía era la octava maravilla del mundo. Sin embargo, no hay que desmerecer el trabajo que se hizo y lo emocionante que es llegar a estar 182 metros bajo tierra por galerías de sal y construcciones con motivos religiosos, como la cruz subterránea más grande del mundo, que complementado con luces de distintos tipos dan una sensación de asombro y misterio.
El resto del tiempo fue para compartir charlas, relatos de leyendas, mates y café con la gente de la casa. El próximo destino es Manizales en el eje cafetero de Colombia.
sábado, 9 de enero de 2010
7 al 9 de Enero - Bogotá DC
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