Esa tarde acompañamos a Jairo a realizar los preparativos para la fiesta sopresa de despedida de su hermana Alejandra, quien se iba a Canadá a estudiar. Así que primero lo acompañamos al shopping a comprarse alguas ropas y allí nos invitó a tomar un café helado Juan Valdez. Esta marca es algo así como un Starbucks colombiano, una cooperativa de los caficultores, "con el objetivo de crear una cadena mundial de tiendas de café que les permita obtener mayor valor agregado".
Por la noche nos dirigimos a la casa donde la fiesta se realizó y allí cenamos unas salchichas envueltas en masa de empanadas y unas "mini empanaditas" de pollo. Lo llamativo de esa noche fue la forma en que los jóvenes tienen para tomar. Lo que nosotros en Argentina conocemos como "previas" en que cada uno se sirve las bebidas que toma, las cuales son generalmente cocteles, aquí una persona con la botella de whisky o agua ardiente pasa por cada uno de los invitados y le sirve una medida de la bebida. Así una y otra vez, cada tanto. Luego de un rato fuimos a los boliches que se encuentran el la Plaza de los Novios, donde estuvimos hasta aproximadamente las 4 de la mañana.
El otro día era el de festejo de año nuevo. Por la noche cenamos un arroz con almendras y pasas de uva, con papas con crema y queso y unos arroyaditos de pollo. Luego del saludo de año nuevo pasada la medianoche, nos fuimos a casa de la hermana mayor de Jairo en donde por las calles sonaban bandas de música típica de Colombia: el vallenato. La modalidad fue la misma, tragos de whisky Old Parr que nos invitaba cada una de las personas a las que eramos presentados, muchas preguntas acerca de Argentina, recomendaciones de lugares que deberíamos visitar y por sobre todas las cosas, si recordabamos el 5-0, recuerdo histórico e imborrable para el pueblo colombiano.
El 2010 comenzó un tanto aburrido, principalmente porque la mayoría de los locales estaban cerrados. En primer lugar, visitamos el monumento al "pibe" Valderrama, nativo de esta ciudad. Luego, fuimos un rato por el centro y la costa de Santa Marta pero no había mucho más que vendedores de artesanías por las calles y la gente en la playa. Pudimos ver la Catedral de Santa Marta, que es la más antigua de Sudamérica, pero no es tan linda: que sea la más antigua no implica que sea la mejor. Además, la gente ayudaba para que no pudieramos encontrar dónde quedaban los shoppings cuando quisimos ir caminando; sigo insistiendo que la gente no tiene mucha idea de las calles de su propia ciudad.
De vuelta en la casa de Jairo, luego de refrescarnos un poco, volvimos a salir con intención de visitar el Ocean Mall, un shopping cerca de la casa: eran las ocho de la noche y estaba cerrado, no entendíamos nada, era muy raro. En fin, fue otro dia tranquilo, sin sobresaltos de organización de la forma en que nuestro viaje iba a continuar y de contacto con familiares y amigos por MSN.
Al día siguiente volvieron las ganas de disfrutar la playa, entonces decidimos ir a la playa de Taganga, un pueblo de pescadores, a pocos minutos del centro de Santa Marta yendo en buseta por 1200 COP cada uno. Luego de estar sobre la orilla charlando por varios minutos, decidimos almorzar, un tanto temprano, los sandwiches de mortadela que habíamos comprado en el supermercado, pero no habíamos desayunado. La tarde pasó entre momentos de descanso en la arena, zambullidas en el mar (muy frío) y fotos. También caminamos un poco por la calle de la costanera donde compramos jugos de maracuyá y sapote a los vendedores ambulantes a 2500 COP cada uno. Poco más de las tres de la tarde, volvimos a Santa Marta para recorrer el centro que el día anterior practicamente no tenía vida. La ciudad era otra: mucha más gente paseando, locales abiertos de todo tipo, ferias de artesanos, hasta un crucero que estaba haciendo su parada en el puerto de Santa Marta. Afortunadamente había resucitado Santa Marta para mostrarnos su mejor cara el anteúltimo día de estadía aquí: más vida, más movimiento, otra ciudad respecto a la que nos había mostrado los días anteriores.
Lo último del día fue visitar el Ocean Mall, ahora sí abierto. El objetivo principal era tomar café Juan Valdez: esta vez probamos un capuccino y nuevamente el café Nevado Mocachip, una delicia. De recuerdo quedan algunas servilletas y el vasito con el logo.
El 3 de Enero disfrutamos un poco más de la playa. Era nuestro último día en el caribe colombiano. Próximo destino: Bucaramanga.
domingo, 3 de enero de 2010
30 de Diciembre al 3 de Enero - Santa Marta
Cuando llegamos del Parque Tayrona intentamos ir caminando a casa de Jairo, nuestro Couch en Santa Marta. Sin embargo, la gente no fue tan buena para darnos indicaciones y terminamos yendo para el otro lado. Al final, tuvimos que tomarnos una moto cada uno que nos lleve directamente a la casa, aunque ninguno de quienes manejaban sabía bien cómo llegar.
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