El 24 de Diciembre nos levantamos alrededor de las 5.30 de la mañana para ir a la Playa Blanca en la Isla de Barú. Jorge nos acompañó hasta la parada del transporte que nos llevaría. Para llegar a Playa Blanca hay que tomarse una "buseta" hasta Pasacaballos, al cual arriba luego de unos 30 minutos de bus. Lo siguiente, es cruzar con el ferry (2000 COP cada uno) al río Magdalena y una vez del otro lado o bien caminar, o que te lleve una moto por 15000 COP cada uno. Eso fue lo que hicimos.
Luego de unos 20 minutos se llega a Playa Blanca, un lugar sin electricidad y en donde los precios son caros porque las cosas llegan por barco nada más y eso lo encarece. Allí en la playa nos atendió Margarita: el arreglo fue acampar gratis a cambio de que le compraramos el almuerzo a ella. Eso no creo que importe mucho cuando empiece a contar que no alcanzaban a ser las 8 de la mañana y las nubes se corrieron para dejar un dia espectacular ta que no pasaron 15 munutos y ya nos habiamos metido al mar. Agua celeste super clara transparete y cálida, desde donde se pueden ver corales y peces nadando por ahí y arega beige casi blanca. Lo único que dijimos en ese momento fue: "esperemos que nos alcance la batería de la cámara". Muchas fotos estaban por venir.
Después de los primeros chapuzones me puse a jugar con un chiquito que andaba por ahí, se llamaba Natanael, y era el nieto de Margarita, la dueña del lugar donde parábamos. En realidad no sé si decir dueña o que, porque no estoy seguro que exista derecho de propiedad de esa parte de la playa, pero todos se manejan así, se repartieron la playa y cada uno se encarga de atender y cobrar a los que paren en su parte. También en esa mañana tuvimos una pelea con un vendedor ambulante. Son terriblemente insoportables. Resulta que nos ofreció almejas con limón. Le dijimos que no queríamos y nos ofreció una de gentileza y la otra la pagábamos. Pasa que comimos la primera y la otra no queríamos porqueno teníamos dinero suficiente para estar tres dias en la isla. Asi... nos siguió por toda la playa intentando cobrarse la que supuestamente era de gentileza: "comió mucho, comió mucho" decía, y era él quien insistía que probáramos. Lo solucionamos con 1000 COP y nunca más molestó.
Llegó el mediodía, llegó el almuerzo a la sombra: arroz con coco, pescado y ensalada de lechuga y tomate. Luego continuamos sacando fotos por ahí o bien tirados en la arena o metidos en el agua.
El atardecer tambiés es muy lindo en esta playa, principalmente porque el sol se oculta en el mar. Aquí se hace de noche alrededor de las seis de la tarde y las actividades comienzan a terminar poco a poco a partir de esa hora. Nosotros nos quedábamos sentados en reposeras mirando el mar y charlando.
Qué hicimos para Navidad? Eran las 8pm y estábamos muy cansados. Así nos fuimos a dormir una "siestita" hasta eso de las 22.30 que fuimos a cenar algo ahí a un carrito de la playa, el único que quedaba abierto. Esta vez, tocaron los "perros calientes" con queso y varias salsas. Lo dejamos fiado porque habíamos llevado muy poco dinero. La esposa del dueño del carrito viajaba seguido a Cartagena, asique a la vuelta nos acompañaba y le pagabamos ahí mismo. Eso nos salvó, porque de lo contrario no nos alcanzaba para cenar jajaj!.
Alrededor de las 23 horas ya no había nadie dando vueltas por la playa. Nos habían dicho que iba a haber una fiesta de navidad con fogata pero nada de eso hubo. El sueño podía más que nosotros, pero no nos preocupó demasiado dormirnos antes de las doce de la noche. La Navidad ya la habíamos festejado mucho antes en esta playa, tan simple pero a su vez tan inolvidable.
Aunque les suene a mentira, el 25 de Diciembre nos levantamos a las seis de la mañana nuevamente. A esa hora o incluso más temprano acá comienza el día, principalmente por lo que comenté antes que se hace de noche a las seis de la tarde. Nuestra razón por haber madrugado se encuentra principalmente en el calor y la incomodidad de la carpa que se sumaba al leve ardor producto de la exposición al sol. El problema de levantarnos tan temprano es que el día se te hace eterno pero nosotros aprovechábamos al máximo el tiempo que el sol brillaba.
Con más y más continuas puestas de protección solar, lo nuestro continuó con más de lo mismo: Sol, playa y mar. En una caminata por la playa compramos un mango para comer sentados por ahí. Riquísimo!!!!!!
El 26 de Diciembre fue el día que tuvimos que dejar la playa. Nos embarcamos en una lancha por 15000 COP cada uno a eso de las 16.30 y llegamos a Cartagena nuevamente. Muy cansados, dimos unas vueltas por el centro, sacamos algunas fotos, pero el paseo en serio quedó para el próximo dia.








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